Estrategia del delfín y aprender a volar…

Hoy recordando varios posts –qué impresión da leer cosas de hace tantos años-:

–          La vaca…https://unkasoft.wordpress.com/2007/09/19/la-vaca/

–          El elefante y la pulga …https://unkasoft.wordpress.com/2007/07/16/el-elefante-y-la-pulga/

–          Incluso la estrategia del delfín.

Veo que la estrategia del delfín ha dado para muchos libres, cuando leía como se aplicaba en este comienzo de libro a este ejemplo –aquí las primeras páginas-, dije, creo que tenía otra idea en mente:

“Un amigo (llamémoslo Juan) conocía a una chica desde hacía una semana y había estado hablando con ella desde entonces. Era un sábado a mediodía cuando en el transcurso de una conversación telefónica la chica comentó a Juan que le encantaba jugar a las cartas. Por casualidad ese mismo día Juan había quedado con otro amigo, Alberto, para jugar. Así que aprovechó para invitarla a que se uniera al plan. Ella aceptó y propuso llevar a una de sus amigas. Sonaba bien, Juan accedió a su propuesta y acto seguido llamó a su amigo Alberto emocionado para comentarle la noticia.

Alberto llegó a la cita muy puntual y con muchas ganas de conocer a esas maravillosas chicas de las que tanto hablaba Juan, pero ellas no llegaban. Una hora más tarde Juan recibió en su móvil un mensaje de la chica en el que decía que ya no vendría porque su amiga había cancelado. Juan se enfadó muchísimo, sintió que quedó en ridículo con Alberto, por lo que le entraron ganas de responder con un mensaje un poco fuerte a la chica. Me llamó indignado para contarme lo ocurrido, pero la experiencia me ha enseñado que la indiferencia es un arma que no mata pero impacienta; por tanto, le aconsejé lo siguiente:

—Calma, no seas impulsivo, respóndele con un mensaje aparentando no dar mucha importancia a lo ocurrido, algo como «no hay problema, otro día será, un beso».

Y eso hizo.

Al día siguiente quedé con Juan para tomar un café, estábamos justamente hablando sobre el episodio del día anterior cuando de repente sonó su teléfono, era ella.

—No respondas a su llamada, más tarde le envías un mensaje fingiendo no haberlo oído —le aconsejé.

—Por qué no, voy a quedar como un inmaduro frente a ella y no me querrá volver a hablar —respondió Juan.

—A ver cómo te lo explico —y se me ocurrió la siguiente metáfora—: los seres humanos somos como los delfines.

—¿Delfines? No entiendo.

—Mira, piensa en un delfín en el delfinario al que un adiestrador intenta enseñar un truco. Si el delfín hace mal el truco y el adiestrador le da un pescado, el delfín va a seguir haciéndolo mal porque entenderá que así puede lograr su objetivo: alimentarse. Pasa lo mismo en casos como el tuyo: si respondes al teléfono a la primera después de haberte dejado plantado ayer, seguirá dejándote plantado porque sabe que así logrará su objetivo: llamar tu atención, hacerse desear más y ponerse en una posición de ventaja frente a ti para en el futuro seguir manipulándote a su gusto. Por tanto, aún no debes dar el pescado a este delfín, así le harás entender que con este comportamiento no obtendrá lo que busca y acabará tarde o temprano ejecutando el truco de manera sobresaliente. ¡Ya lo verás!

Dicho y hecho, mi amigo siguió mis consejos, no le dio todo el pescado, supo cómo valorizarlo* y dosificarlo, y el siguiente fin de semana el delfín acabó haciendo trucos más complicados que los que en principio se le estaban pidiendo que hiciera.”

Más bien la idea que tenía en mente son las de mi socio Mario en Defines.

Una estrategia basada en la colaboración. En un mundo donde hay muchos tiburones y muchas carpas, donde las “carpas” ceden una y otra vez; los “tiburones” a base de apoderarse sin piedad de lo que desean. Como menciona Mario, los “delfines” poseen un ‘gatillo supersensible’ a la provocación: responden inmediatamente. No pueden retardar la respuesta a una provocación y enviar un mensaje de debilidad, alentando al tiburón a continuar en la misma línea.  Si los “delfines” consideran necesario aplicar represalias, las aplican con prontitud.  Además lo hacen al 90% de la capacidad de movimiento o acción del otro jugador. Golpean sin contemplación pero no matan, y de inmediato dan la mano y no entrar en una espiral de violencia.

En equipo –colaboración- se superan los mayores retos y mejor sin tiburones ni ser carpa; y la determinación de responder inmediatamente no dejará entrar en nosotros debilidades o temores.

Veo que el mundo profesional no deja de ser un ámbito natural, donde todos tenemos un comportamiento instintivo y comportamiento aprendido. También en el mundo deportivo, escuchando la frase, “Todo el mundo es un atleta por naturaleza. Sólo que algunos entrenamos y otros no. (Dr. George Sheehan)”. Veo que las cosas no son muy distintas.

Pero si miramos el trabajo realizado por Spalding en el vuelo de los pájaros, tal vez nos sirve como modelo. Cogió unos pájaros recién salidos del cascarón, los encerró un una jaula pequeña, donde no podían extender sus alas ni ver volar a otros pájaros. –Algo que nos ha pasado a nosotros profesional o deportivamente-. Cuando alcanzaron la edad que en condiciones normales vuelan con delicadeza, los soltó y los pájaros volaron correctamente. Tal vez con menos destreza que los pájaros de esa edad criados en libertad.

 Todos nosotros llevamos dentro las mismas capacidades y somos capaces de superar los mismos retos. Lo que marca la diferencia es la determinación y persistencia que nos lleva a entrenar y marcar retos (puede ser en el trabajo, en el deporte, en la vida personal, o una bonita mezcla porque entre ellos se alimentan). Y para llegar lejos debemos rodearnos de esa gente que nos hará superar cualquier barrera que nos encontremos.