Advergaming para niños… no te dejes engañar

Poco a poco nos adentramos en el mundo del advergaming, como cualquier medio audiovisual, tiene un gran impacto en mucha gente. Positivo si se usa de forma correcta.

Una de las preguntas iniciales al anunciante en los proyectos es acerca del sector de edad objetivo. Reincidentemente el rango es de 15 a 30 –quitando el gracioso que te dice todas las edades-. Es por todos, conocido que la edad de entrada en las nuevas tecnologías cae día a día y, por tanto, quedando de lleno el rango infantil.

La televisión y prensa disponen de unas restricciones bastante formales, sobre todo en temas como alcohol o tabaco. Nuestra industria y en concreto los juegos móviles publicitarios, no creo que se encuentre en una posición muy regulada.

En especial cuando el consumidor del producto anunciado es infantil, hay que tener especial protección. Cuando el que recibe la publicidad es un niño, este se encuentra más indefenso por la oscuridad del producto audiovisual y de las leyes que lo regulan. Sin olvidar los derechos a salvaguardar: a la información, a la seguridad y a la privacidad, incluso, a sus intereses económicos

Ya constan algunas normas para la publicidad dirigida a menores, y el advergaming como herramienta de publicidad se debería ver afectada por ellas. Una recopilación significativa a tener siempre en mente es:

  • Adaptar el lenguaje y los mensajes a los niveles de desarrollo de los colectivos infantiles a quienes se dirijan.
  • Las representaciones de objetos deberán reflejar la realidad de su tamaño, movimiento y demás atributos, sin que puedan incluirse imágenes engañosas, aun cuando se advierta sobre su irrealidad.
  • No se admitirán mensajes que establezcan diferencias o discriminaciones en razón del consumo del objeto anunciado.
  • Suprimir los mensajes publicitarios que atenten contra la dignidad de uno u otro sexo, la publicidad sexista, los estereotipos de sexo, así como la difusión de ideas de inferioridad o superioridad por razón del sexo.
  • Eliminar los mensajes publicitarios que inciten al uso y consumo compulsivo de bienes y servicios.
  • No deberá incitar directamente al menor a la compra de un producto o de un servicio explotando su inexperiencia o su credulidad, ni a que persuadan a sus padres o tutores o a los padres o tutores de terceros para que compren los productos o servicios de que se trate.
  • En ningún caso deberá explotar la especial confianza de los niños en sus padres, profesores y otras personas de su entorno.
  • No podrá, sin un motivo justificado, presentar a los niños en situaciones peligrosas.

Esto quiere decir que el advergaming, o el uso de juegos como herramienta de transmisión de mensajes son maléficos, ¿no?. Nada más lejos de la realidad, puede servir para explicar como llevar una buena alimentación o estimular la responsabilidad social.

Va a ser una dura batalla, cuando nadie usa ni siquiera sistema PEGI (Pan European Game Information ) en los juegos móviles… pero vamos a por ello.

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